¿Por qué hay emprendedores “innovadores” que tiran la toalla en Colombia?.

¿Por qué hay emprendedores “innovadores” que tiran la toalla en Colombia?.

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Tan sólo el 4% de las empresas que se crean en Colombia sobreviven los primeros 4 años. ¿Qué explica esta catástrofe?

En nuestro trabajo como asesor en emprendimiento he podido concluir que un gran número de emprendedores que dicen tener una gran idea de negocio, tienen eso justamente: una idea. Lo que no tienen es irónicamente, una oportunidad de negocio.

 A continuación explico 4 razones que dan fe del por qué un emprendedor termina condenándose a morir sin saberlo y sin quererlo:

Exceso de pasión

La teoría y los memes sobre emprendimiento invitan a trabajar de manera apasionada para sacar adelante las ideas de negocio. Aunque esto es cierto, lo que no explican es que creer que una idea es buena no significa que sea una necesidad real de mercado. Y aquí yace la trampa en la que caen muchos emprendedores: dedican horas, expectativas, energía y recursos a diseñar “algo” que nadie comprará.

Creer que algo va a ser bueno y útil cobra mayor relevancia desde el punto de vista estratégico, si y solo si,  el emprendedor hace la tarea de resolver la siguiente pregunta, junto con los consumidores: ¿habrá una necesidad, demanda y compra real del producto o servicio? Obviar esta pregunta en la fase inicial de cualquier emprendimiento o nuevo proyecto es un riesgo que pocos querrán asumir.

El consejo: Diseñe de manera costo-efectiva, testee, valide y tome la decisión de seguir, replantear o abandonar.

Desconocimiento del marco institucional

Si bien hay empresas que han logrado poner en apuros a la normatividad con sus innovaciones, esta es la excepción, más que la regla (caso Uber o Netflix). Algo que olvidan los emprendedores es que su idea de negocio, sus transacciones y su influencia en el mercado están contextualizadas en un marco normativo, legal y en una serie de programas e instituciones públicas que en últimas, establecen las reglas del juego y sus límites.

Desconocer esta información puede representarle al emprendedor dos cosas: 1) desaprovechamiento de oportunidades y 2) riesgos innecesarios.

Por ejemplo: Cuando se sabe que x o y programa institucional posibilita acceso a nuevos mercados para un tipo de producto específico, el emprendedor puede encausar su estrategia de acuerdo a esta información y dejar de seguir “convenciendo” a otros grupos objetivos que realmente no tienen interés en su oferta.

O por el contrario, cuando el emprendedor opera fuera del contexto de los permisos y las licencias establecidas por x o y norma, se está exponiendo a sanciones o multas.

El consejo: En paralelo al desarrollo técnico de su idea de negocio, infórmese sobre cuál es el marco institucional que incide directa o indirectamente en la entrada de mercado de su oferta y en la operación de su empresa. Esto le evitará dolores de cabeza o incluso, ¡perderla!

Instagram: @julioandresrozogrisales

Selección inadecuada de los socios

Muchos emprendedores parten de la base de que un buen amigo(a) o familiar puede llegar a ser un buen socio o socia. De igual manera, independientemente de la afinidad que se tenga con aquella persona, los emprendedores tienden a seleccionar socios bajo el criterio de la complementariedad de saberes y técnicas. Es por ello que muchos aducen a “un equipo interdisciplinario” como la fórmula de éxito de su emprendimiento. No obstante, se tiende a obviar algo esencial en el momento de escoger con quién trabajar mano a mano: definir si ambas personas buscan los mismos objetivos, comparten el mismo esquema de valores y anhelan lograr la misma causa.

Un buen amigo o familiar puede ser el socio inadecuado. Si bien comparten vínculos de confianza, puede que cada uno de ellos tengan objetivos y sueños diferentes que los lleve a desvincularse de un propósito común. En cambio, una persona con la que se comparta un objetivo y una causa, y que naturalmente, inspire confianza, puede convertirse en un potencial compañero(a) que estará al frente de la empresa en los momentos buenos y malos.

Lo técnico se aprende y se contrata (la interdisciplinariedad), dicen por ahí, pero la resistencia, la constancia y la resiliencia para afrontar cualquier situación se logra si existe un objetivo compartido que motive a la consecución del mismo logro y sobre todo, de un sueño.

El consejo: Evite que la complementariedad y el amigüismo se conviertan en los principales criterios de selección de socios o aliados. Analice los valores de las personas y qué tan apasionado está ella por aquel objetivo y causa que usted también persigue. Una vez hecho eso, analice si la persona es digna de su confianza y si el proceso de construcción de la misma, es factible o no. Con ello, podrá acercarse a un buen prospecto de compañero(a) empresarial.

Julio Andres Rozo

Julio Andrés ha trabajado en el tema de negocios verdes y emprendimiento sostenible desde el año 2008. Tiene experiencia capacitando y apoyando a emprendedores en Asia, Europa, México y Colombia. Trabajó durante 3 años en Pakistán con emprendedores del sector textil, 2 en México con emprendedores del sector agrícola y 5 años con emprendedores alemanes. Tiene una maestría en medio ambiente y dos pregrados en administrador de negocios y finanzas.
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