Cuando se vaya a estudiar fuera del país, tenga en cuenta:

Cuando tenía 20 años empecé a hacerme a la idea de que gran parte de mis veintes quería vivirlos fuera del país. Elegí Alemania por tres razones. La primera, porque es un país que me empezó a generar curiosidad debido a que varias de las presentaciones y proyectos universitarios en los primeros semestres de mi pregrado tenían que ver con el país (estudié relaciones internacionales). Segundo, porque es un país que tiene grandes avances en el tema de la sostenibilidad y las tecnologías limpias (este es el tema en el que trabajo ahora), y tercero, porque empecé a estudiar el idioma a los 19 años y se me volvió un reto aprenderlo.

Hoy tengo 35 años, y de ellos, casi 10 los viví en ese país. Viví una experiencia personal que resume muchos recuerdos que se cruzan por mi cabeza cada vez que pienso en Alemania. Estudié un pregrado, parte de mi maestría, empecé un doctorado que no terminé y trabajé con expertos en sostenibilidad.

Recientemente tuve una charla con 4 personas que también rondan los 35 años y que vivieron una experiencia fuera de su país. Analizamos cómo fue el proceso de retorno a Colombia y sin querer resultaron las siguientes tres conclusiones:

Para seguir practicando el español, ¡mejor quédese!

Cuando se viaja a otro país es natural que tendamos a acercarnos a nuestros compatriotas o a juntarnos con los Latinoamericanos por simple sentido de supervivencia y comodidad. Mis primeros 7 meses en Alemania fueron así y llegó el momento en el que me di cuenta que mi alemán no iba ni para atrás ni para adelante. Es duro llegar a un nuevo país y más aún cuando no se domina el idioma. Sin embargo, entre más tiempo pase sin lograr comunicarse, más difícil va a ser la integración cultural en el país.

Porque lo bailado no se lo quita a uno nadie..

Salir del país y vivir solo no significa alocarse ni transformarse. Pero si es la oportunidad para vivir experiencias que en la cotidianidad uno no vive cuando se está en su zona de confort, es decir, en casa con los papás. Si yo pudiera devolver el tiempo, hubiese salido a bailar más y hubiese viajado más por Europa. Todavía recuerdo las fiestas, los viajes que hice, mis amorios y novias… Pero con sinceridad no recuerdo lo que me preguntó la Profesora Marquard en el examen de informática para el cual estudié casi 2 meses en los cuales me negaba a salir con mis amigos o mi novia de aquel entonces.

El reto de salir a estudiar a otro país es lograr balancear la responsabilidad con la irresponsabilidad (que no se interprete con desaforarse o enloquecerse). La meta: que pasen los años y que uno tenga mil historias que contar y no sólo una: «estudié».

La mejor estrategia para el regreso

El aterrizar de nuevo es un proceso tan fuerte como el irse por primera vez. Muchas personas regresan al país  y se encuentran que han perdido sus contactos o que están descontextualizados y que tienen que comenzar de ceros prácticamente. Por eso, algo que todo estudiante debería considerar, es siempre tener una vocecita diciéndole de vez en cuando «preocúpate y ocúpate en generar contactos profesionales aquí».  Mis amigos de 35 y yo lo hicimos y la aterrizada no fue dura de por sí. Hoy ellos representan empresas Alemanas y Francesas en Colombia y para lograrlo, construyeron un vínculo de confianza y profesional durante algunos años con ellas en aquellos países. En mi caso, trabajé en un centro de investigación en el tema de sostenibilidad durante 5 años en Alemania y cuando decidí regresar, me traje su marca como aliada para poder comenzar mi empresa.

Vale la pena salir a explorar nuevas cosas y vivir nuevas experiencias. Dejar un buen recuerdo y una buena imagen ante las personas del país que nos recibe. Contar las cosas buenas y con objetividad las realidades de nuestro país. Pero sobre todo, vale la pena ir reconociendo que a medida que vayan pasando los años y uno vaya mirando atrás, se pueda decir con gran orgullo y firmeza «¡tengo muchas historias que contar!»

 

@JulioAndresRozo

 


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Autor:  Julio Andrés Rozo

13 años de experiencia en el sector de los negocios verdes y la sostenibilidad. Fundador de AISO Academia de Innovación para la Sostenibilidad. Columnista de Revista Dinero en el tema de economía verde.